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miércoles 7 de marzo de 2012

Artículo Neurociencias: Su cerebro es como un placard.

Su cerebro es como un placard.

Dr. Roberto Rosler

Piense en un tema en el cual usted tenga experiencia, qué tipo de modelo mental piensa que tiene. ¿Un gran placard ordenado con un montón de estantes? ¿O un pequeño placard con pocos estantes en donde tiene toda la ropa apilada y desordenada?

Si usted es un experto lo más probable es que tenga el primer tipo de modelo mental, ordenado, con un montón de diferentes categorías, distinciones y una forma sofisticada de organizar la información.

Si alguien le da un pullover azul a un experto para poner en su placard, el experto podrá decidir rápidamente donde poner el pullover, porque ya tiene una estructura (en el estante de los pullovers, junto a la ropa de invierno, ordenado por estilo o por color). ¡Pensando en mi placard me estoy dando cuenta, de una manera lastimosa, que no soy un experto en nada!

Pero cuando se le da un contenido a un novicio, mirará perplejo la información (para la que no tendrá contexto) por lo que tirará esta información sobre una pila de otras informaciones que se acumulan en el piso de su placard.

El problema más importante es cuando uno quiere recuperar la información. El experto tiene varias formas de recuperar la información (puede revisar pullovers, ropa de invierno, cosas de color azul, etc.) mientras que el aprendiz estará manoseando al azar entre la pila de información sin otra estrategia que tratar de recordarla de memoria.

1. Lo primero que debe hacer es ayudar a los alumnos a estructurar su placard, ayudándolos a construir algunos estantes: Por ejemplo utilizar organizadores como un mapa con las grandes categorías y principios básicos, acrónimos o nemotecnias. Esto les dará estantes en los cuales comenzar a colocar la información.

2. Utilice imágenes: que contienen muchas indicaciones extra que la dan a sus alumnos más “ganchos” para depositar y recuperar la información en sus placards.

3. Utilice historias: Las personas tienen memorias-placards increíblemente “pegajosos” para historias bien contadas, especialmente aquellas que despiertan emociones.
4. Utilice metáforas o analogías: Compare un tema con algo familiar para sus estudiantes, así podrá nivelar su capacidad de depósito y recuperación en sus placards. Use metáforas familiares y comunes como… un placard.

¿Cómo recordamos? En donde aprendemos que la memoria es desprolija y que pedalear cuesta arriba no es una buena forma de aprender.

La información en el cerebro no permanece como un pullover en su placard durante el verano. Cuando usted coloca información en la memoria esta no se queda ahí pasivamente esperando a que la saquen sino que interactúa con otras informaciones y se reorganiza constantemente.

O sea que un pullover azul se puede convertir en un pullover rojo. ¡Por lo tanto su cerebro realmente no es un como un placard!

Recordemos que todo lo que ponemos en el placard automáticamente es depositado en múltiples categorías. De manera tal que las medias azules que le tejió su abuela, mágica y simultáneamente, se depositarán en los estantes de cosas de algodón, cosas azules, medias, ropa que va con medias, cosas de la abuela, etc.

Este placard que se auto organiza tiene múltiples formas de recordar.

Por ejemplo las medias azules que guardó en el cajón de medias puede recordarlas mirando en el estante de cosas de algodón o en las perchas con cosas que son azules.
Su cerebro es una entidad que está en constante cambio, todo lo que retenga de este documento cambiará la estructura física de su cerebro creando nuevas sinapsis y debilitando otras sinapsis.


¿Qué decide qué quedara pegado? Por suerte tenemos una serie de filtros que analizan la información, porque estamos bombardeados por millones de millones de estímulos y sólo procesamos conscientemente el 0,1 % de estos estímulos.

La memoria sensorial es el primer filtro de todo lo que percibe.

Si decide prestarle atención a un estímulo (porque es inusual o significativo) pasa a la memoria de corto plazo (a la mayoría de los estímulos no se les presta atención).

Memoria de corto plazo o de trabajo: Pasa aquí si atrae su atención.
Si penetra hasta aquí es probablemente un estímulo que es significativo por algún motivo, usted lo estaba buscando, usted tiene que accionar sobre él, lo sorprende o confunde sus expectativas.

Su duración es corta y su capacidad es limitada. Esta memoria nos permite retener ideas el tiempo necesario para realizar acciones. La mayor parte de las ideas son descartadas de esta memoria pero algunas quedan codificadas en la memoria de largo plazo.

La memoria de trabajo actúa como un guardián de la memoria de largo plazo, por lo que si la información sobrecarga a la memoria de trabajo esta no pasará a la memoria de largo plazo (¡fundamental para la enseñanza!).

Memoria de largo plazo: Cuando enseñamos queremos que la información llegue a la Memoria de largo plazo que es el Placard donde deposita información para mantenerla por un largo tiempo y donde puede recuperarla.

Todo lo que usted aprende y se deposita en la memoria de largo plazo comienza a formar parte de asociaciones. No se aprende NADA en forma aislada.

Por ejemplo si usted ha aprendido la palabra en alemán para bigote “Schnurrbart”. ¿Cómo la codificará? Esto depende de la forma de su placard y de los tipos de estantes que tenga para esta información.

Por suerte no tiene que elegir una única asociación, usted puede depositar este conocimiento en varios estantes simultáneamente. Cuantas más  asociaciones haga, más fácil será recuperar la información.

Por ejemplo, Schnurrbart: Palabras alemanas que conozco (un estante), palabras que suenan como un estornudo (otro estante), raro pelo facial (otro estante), etc.

Si no tiene un buen sistema de estantes para esta información puede elaborar una mnemotecnia (estar sentado frente a un alemán con bigote que estornuda ¡schnur!).

La capacidad de recuperar la información depende de la condición y los contenidos de los estantes en los cuales depositó la información.

1. Múltiples estantes: en cuantos más estantes se guarda la información más fácil será recuperada, porque tendré múltiples accesos a la información. Tomemos dos ejemplos numéricos: el código postal de mis padres y mi primer salario después de la residencia.

Para el código postal tengo un solo estante, no lo uso muy habitualmente y no tengo muchas formas de acceso. Básicamente tengo un único lugar para buscar ese número y si no funciona no tengo otra forma de recuperar esa información. Ahora mi primer salario es un dato mucho más significativo (¡perdón viejos!) y tengo muchos más estantes para colocarlos (lo que quería ganar, lo que creía que ganaban los otros, lo que ganaba en la residencia, lo que gano ahora).

Este es el problema cuando estudiamos de memoria, se guarda en un solo estante (el estante de las cosas que memorizo). Lo que lo hace mucho más difícil de recuperarlo.

2. Estantes mal construidos: Algunos de mis estantes son bastantes débiles y permiten que la información se resbale y se pierda.

Hace unos años intenté aprender portugués ante de un viaje a San Pablo.

Mi estante de vocabulario portugués es una repisa destartalada atada con alambre. Puedo pronunciar algunas palabras pero no puedo decir una frase y no recupero la mayor parte de la información.

Una causa importante de esto es que no tenía contexto para el portugués.

Si quisiera aprender alemán mi estante sería más robusto, a pesar de ser un novicio, porque mi estante de alemán se fortalecería por todo el contexto  que tuve de alemán (mis padres, tías, abuela, etc.).

3. Estantes abarrotados: estos estantes no suelen ser lo suficientemente específicos. Esto sucede cuando usted tiene un montón de información pero no una estructura sofisticada para organizarla. Esto dificulta muchísimo recuperarla.


Dr. Roberto Rosler
Staff Asociación Educar.
Médico Neurocirujano egresado con Diploma de Honor - Universidad de Buenos Aires.
Médico Asistente Extranjero de los Hospitales de Paris (Francia).
Médico neurocirujano del Servicio de Neurocirugía del Hospital Británico de Buenos Aires.
Profesor en temas referidos a neurofisiología y  neurociencias – Hospital Británico, Universidad de Buenos Aires (UBA), Hospital Italiano, Universidad Abierta Interamericana, Universidad Católica de Santiago del Estero.

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miércoles 29 de febrero de 2012

Artículo Neurociencias: La importancia de nuestro instinto de imitación y el aprendizaje social. “Evolución cultural.”


La importancia de nuestro instinto de imitación y el aprendizaje social.
“Evolución cultural.”

Nse. Marita Castro
El aprendizaje por imitación es un medio muy poderoso y eficaz para nuestro desarrollo, no es algo exclusivo de nuestra especie y existen otras que también aprovechan el copiar a los otros, entre las que se encuentran mamíferos, aves e incluso algunos insectos.

La imitación tiene como ventaja para nuestro cerebro aprender a bajo costo, algunos científicos consideran que supera su resultado en ciertos casos al aprendizaje por ensayo y error.

Incluso copiar los errores de los otros tiene su lado positivo, ya que contribuye a incrementar nuestras respuestas adaptativas y al desarrollo de mayores innovaciones.

Una de las investigaciones que contribuyo a comprender los motivos por el cual imitamos a otros y porque es un comportamiento tan extendido en la naturaleza, ha sido el proyecto internacional liderado por la Escuela de Biología de la Universidad St. Andrews y dirigido por el profesor Kevin Laland y el Dr. Luke Rendell, que conto además con la colaboración de un equipo de investigadores de renombre de las universidades de la UCLA, Stanford, Estocolmo y Bolonia.
Los investigadores para realizar este trabajo al que denominaron: la super-eficacia de la imitación humana y fue publicado en la revista Science (abril 2010), organizaron “una batalla de la mente”, un torneo internacional  jugado a través de ordenadores, que conto con 104 equipos de 16 países, entre los participantes había biólogos, matemáticos, estadísticos, psicólogos y científicos de la computación.
Cada uno de los equipos debía pensar y aplicar la estrategia que considerara más adecuada  para que su grupo ganara, luego debían enfrentarse unos contra otros. Los ganadores por amplio margen, fueron el neurocientífico Tim Lillicrap y el matemático Dan Cownden de la Universidad de Queens en Canadá, quienes utilizaron como principal estrategia “el copiar a otros”, resultado que estaba lejos de lo que la mayoría de los investigadores habían pensado.
Lo sorprendente expresa el Dr. Rendell, fue descubrir que la imitación resulta claramente muy eficiente en una amplia gama de circunstancias, incluso cuando se imitan errores o se copia solo una parte, pues estos son una fuente que nutre la diversidad humana y alimenta la innovación.
Nuestra gran capacidad imitativa nace con nosotros; está escondida en nuestros genes, en las neuronas llamadas espejo o especulares descubiertas en el año 1996, por un equipo de investigadores a cargo del Dr. Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma, mientras estudiaban la relación entre el sistema motor y las funciones cognitivas.
Los profesionales pudieron observar al trabajar con monos, cómo cierto tipo de neuronas no sólo se activaban cuando el cerebro de los animales ejecutaba ciertas tareas, sino que lo hacían cuando solo observaban. Por ello es que se las denominó: neuronas en espejo.
Se puede decir de ellas que son el sitio en donde se asienta la impresionante capacidad imitativa que poseemos los seres humanos. El sistema de neuronas en espejo nos permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás.
Tan importante es este descubrimiento, que el reconocido neurocientífico Vilayanur Ramachandran, ha llegado a afirmar que éste tiene, para la comprensión de la psiquis humana, el mismo valor que el descubrimiento del ADN para la biología. Hasta que se produjo este hallazgo, se había tratado a la cultura como algo separado de la biología, pero a partir de él, se puede ver que las neuronas en espejo absorben la cultura directamente y la traspasan de generación en generación, a través de la imitación.
Estas investigaciones y otras que presentan lo importante que es el aprendizaje social y por imitación, nos debe hacer reflexionar en cómo cada uno de nosotros sin darse cuenta aporta conocimientos a la sociedad a la cual pertenece y con ello influye en el desarrollo de los cerebros de otros integrantes de la misma.
Tener presente que todos jugamos un importante papel como referentes de otros en este mundo, nos permite comprender lo valiosa que es nuestra vida y como con nuestro hacer  cotidiano, podemos contribuir a un mundo más neurosicoeducado y mejor para todos. Si somos posibles copias de acciones trascendentes, las imitaciones e innovaciones que se hagan de las mismas serán hacia ese camino y favor de todos.
University of St Andrews

Nse. Marita CastroDirectora Asociación Educar
CEO AE Consultora
Directora talleres de Neurobiología del Aprendizaje - Universidad Nacional de la Plata.
Disertante en la cátedra de Política y Liderazgo de la formación en Farmacia y Bioquímica, Abogacía y Marketing - Universidad Maimónides.



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Revista de Neurociencias gratuita. N° 66


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Descubriendo el Cerebro y la Mente - N° 66

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Neurociencias y Neurosicoeducación:
  • Adicción y sistema de toma de decisiones cerebrales.
  • Es posible disminuir la intensidad de los recuerdos traumáticos jugando Tetris.
  • La higiene emocional.
  • La fuerte atracción que ejercen los animales en nuestro cerebro.
Neurociencias y educación:
  • Atención y motivación.
  • Como lee nuestro cerebro.
  • La capacidad de memorizar fluctúa durante el día.
Neurofisiología:
  • Neurofisiología de las Sinapsis.
Ilustración Neurociencias:
  • Áreas de Brodmann.
  
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miércoles 22 de febrero de 2012

Artículo Neurociencias: Pensar en el futuro tiene su costo.

Pensar en el futuro tiene su costo.

Lic. Mariela Vestfrid

Nuestro Sistema nervioso tiene un mecanismo adaptativo que nos prepara para enfrentar situaciones amenazantes, se denomina “reacción de alarma” o “de lucha o huída”. Esta respuesta común con los animales se desencadena en forma autónoma, es decir, independientemente de la voluntad del individuo. Al activarse la división simpática se producen cambios cuyo objetivo final es suministrar rápidamente energía para cumplir con dicho mecanismo, liberando glucosa a sangre, aumentando la frecuencia cardíaca, incrementando el alerta, uno siente que se le cierra el estómago , que la boca se seca , éstas son entre otras las mismas manifestaciones que se vivencian al sentir miedo.

La lógica de nuestra biología hace que luego se retorne de este alejamiento del  equilibrio, manteniéndonos  dentro de  un abanico de condiciones y parámetros fisiológicos que permite cambios  y que a la vez tiende a la homeostasis.

Si bien la capacidad de preparar al organismo para afrontar el peligro no es propia del hombre sí lo es una característica fundamental como la planificación, pensar la situación que dispara este mecanismo con antelación. La idea de futuro puede visualizarse desde la plasticidad neuronal y la subjetividad como una construcción única al igual que la fantasía o posibilidad de alcanzarlo. Este es el inicio de un verdadero conflicto, ya que se puede desencadenar la reacción de alarma frente a una realidad que solo existe en nuestra mente y físicamente la vivimos con un enorme gasto de energía, cuando este proceso se perpetúa lo llamamos ansiedad. Químicamente se debe a la liberación de adrenalina y noradrenalina, aún cuando el peligro haya pasado y el sistema autónomo haya detenido su respuesta, es probable que uno se muestre ansioso o aprehensivo por un tiempo ya que dichos neurotransmisores  permanecen  circulando en el organismo. Si continuamos fuera de los límites que definen el equilibrio puede devenir una etapa de agotamiento  y dar paso a las enfermedades psicosomáticas.

Muchas veces oímos la frase “hay que vivir el presente”, a todos nos resulta coherente  y tentadora, pero está en nuestra naturaleza proyectarnos en el futuro, la evolución cultural ha sido motorizada por esta idea. La evolución biológica al respecto, ha privilegiado al lóbulo frontal favoreciendo el desarrollo del área prefrontal, también llamada lóbulo prefrontal para otorgarle mayor jerarquía que  representa el asiento de las funciones ejecutivas como la planificación, allí es donde surge la noción de futuro en un área que nos identifica como seres humanos.




“La mente como emergente de la actividad cerebral construye una situación y el cuerpo se prepara para vivir lo que la mente creó”, esta afirmación no solo es válida ante el peligro, la amenaza, la incertidumbre o la fantasía sino también para pensar en metas posibles y proponerse pequeños cambios lo cual resultaría en una conducta positiva y en una ventaja  si se quiere desde un punto de vista adaptativo.


Lic. Mariela Vestfrid
Staff Asociación Educar
Jefe de Trabajos Prácticos, rentado, interino; en la Cátedra de “Biología y Neurofisiología del Comportamiento”, Facultad de Psicología y Ciencias Sociales, Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales.
Colaboración en tareas docentes, “Cátedra de Biología Humana” de la carrera de Psicología de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata.


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miércoles 15 de febrero de 2012

Artículo Neurociencias: Atención y motivación.

Atención y motivación.

Dr. Roberto Rosler

Atención: Si sus alumnos no están prestando atención, no importa la experiencia de aprendizaje que haya creado, ellos no obtendrán mucho de ella.

¿Cómo “capturamos” su atención? En donde aprendemos como hablarle al “elefante”.

(la Corteza Prefrontal).  El elefante incluye las reacciones viscerales, las emociones y las intuiciones inconscientes y automáticas (el Sistema Límbico, compuesto por: giro cingulado, fornix, amígdala, tálamo, pituitaria, hipotálamo, hipocampo, cuerpo mamilar y glándula pineal).

O sea que tenemos dos cerebros que están en control, uno consciente pensante y verbal y otro emocional, visceral y automático.

El jinete es Mr Spock, que controla sus impulsos y planifica para el futuro, le dice aquellas cosas útiles que le generarán beneficio a largo plazo.

El elefante es atraído por objetos brillantes, por las cosas nuevas, placenteras, familiares y confortables.

El elefante quiere pero el jinete lo contiene y refrena (¡cuando puede!), así el jinete le permite sacrificar deseos a corto plazo por ganancias a largo plazo.

Pero el elefante es más grande y más fuerte y cuando el jinete y el elefante entran en conflicto, ¿adivine quien gana? Exacto, gana el elefante.

¿Qué implicancias tiene esto para sus alumnos? Ellos tienen sus propios elefantes.
Arrastrar al elefante es muy cansador cognitivamente y se consume rápidamente, ya que los recursos cognitivos son limitados.

Si sus alumnos tienen que esforzarse para prestar atención lo podrán hacer por un tiempo limitado (¡ya que tienen que arrastrar al elefante!).
Pedirle a sus alumnos que se basen solamente en su fuerza de voluntad es como pedirle al jinete que arrastre al elefante cuesta arriba. Pero si puede atraer al elefante significa que no existe tanta carga sobre el jinete.

¿Cómo se atrae al elefante?

Contar historias, sorprenderlo, mostrarle cosas brillantes, decirle que otros elefantes lo están haciendo, influenciar los hábitos del elefante.

1. Contar historias.
El elefante está siempre dispuesto a escuchar una buena historia.  ¿Por qué las historia son instrumentos útiles de aprendizaje?

En la memoria ya tiene conocimientos asociados: siempre en todas las historias hay un personaje principal, un problema y una resolución.


2. Una forma segura de captar la atención del elefante es sorprenderlo.
La activación de la vía Mesolímbica (la vía de la recompensa y el placer) es mayor si la recompensa es inesperada. La tendencia a reaccionar de manera más fuerte ante recompensas inesperadas tiene un valor adaptativo. Si algo es bueno queremos recordarlo porque queremos más, si es malo queremos recordarlo para evitarlo, pero si algo es como pensábamos que iba a ser no vale la pena gastar recursos cognitivos para recordarlo.

Nuestra reacción a las recompensas inesperadas es el motivo por el cual las máquinas tragamonedas son tan efectivas. Ellas proveen un programa variable de recompensas o sea que no podemos predecir cuándo vamos a ganar. Por eso siempre es una sorpresa cuando ganamos (y los casinos lo saben).

3. Otra forma de sorpresa sucede cuando nos encontramos con algo  que no coincide con nuestra visión del mundo.
Por ejemplo nos encontramos con un perro púrpura. Nosotros ya recordamos a los perros, a menos que usted haya tenido un incidente traumático de pintura con perros en su niñez, usted no tiene el púrpura como parte de su modelo mental de perro.
Por lo tanto cuando lo ve confirma que tiene la forma y el movimiento correcto, etc., salvo el color. Entonces usted tiene dos ideas: Es un perro púrpura vs. Los perros no son púrpuras. Esto se denomina Disonancia cognitiva.

Usted necesita reconciliar ambas ideas opuestas con explicaciones como alguien pintó al perro, estoy viendo cosas, tal vez realmente existen perros púrpuras. En el último ejemplo usted está reconciliando y expandiendo su modelo mental para perros incluyendo a los perros púrpuras.

Esto es lo que algunos llaman un momento didáctico en el que un elemento de fricción requiere que el aprendiz reconcilie una idea disparatada con su modelo mental previo.

4. El elefante es una criatura curiosa.
La curiosidad es la excitación que se genera cuando la atención se focaliza en un hueco en nuestro conocimiento. Este hueco en la información genera una sensación de privación denominada curiosidad. El individuo curioso está motivado para obtener la información faltante para eliminar la sensación de privación.

El elefante es una criatura curiosa y si puede incitar en él curiosidad puede obtener mucha de su atención.

¿Cómo puede uno lograr que el elefante se vuelva curioso?
a. Hágale preguntas interesantes. Las preguntas interesantes requieren que el aprendiz interprete o aplique la información. Contestar de memoria o una búsqueda en Google son una pérdida de tiempo.
b. Plantéele un misterio para ser resuelto.

5. ¡Dígale que otros elefantes lo están haciendo!
El elefante es una criatura social. Una manera de atraer su atención es crear una sensación de compromiso social. Prestamos más atención cuando hay otras personas involucradas. El aprendizaje social se puede lograr a través de la colaboración, la competición y pruebas sociales.

6. Muéstrele cosas brillantes.
Los estímulos visuales, el humor y las recompensas atraen la atención del elefante.

El elefante es muuuuuuy visual. Use imágenes para explicar conceptos o metáforas.
Las imágenes visuales ayudan a distribuir la carga.

Las imágenes proveen contexto a los contenidos.
Utilice tácticas auditivas y kinestésicas para atraer la atención del elefante ya que éste es también una criatura táctil y auditiva.

El humor también focaliza la atención del elefante. Recuerde siempre que, sin importar su edad, ¡al elefante le gusta jugar!

Otra forma de atraer la atención del elefante es hacerle saber que hay premios, recompensas, etc. Pero hay que tener en cuenta que existen malas y buenas recompensas.

Las recompensas extrínsecas pueden desmotivar a los alumnos (por ejemplo: si se sacan una buena nota podrán irse más temprano). Entonces el aprendizaje se transforma en un trabajo u obligación (es extrínseco a la experiencia). El énfasis rápidamente puede cambiar de la actividad a la recompensa.

Las recompensas intrínsecas motivan más. Ejemplos de recompensas intrínsecas son la satisfacción provista por la actividad en sí misma, el placer de una nueva capacidad, etc. Para que una recompensa pueda ser intrínseca debe satisfacer una necesidad o deseo del aprendiz.


Motivación: en donde aprenderemos que no siempre aprendemos lo correcto cuando aprendemos de la experiencia y que el elefante es una criatura de hábitos.

Hay dos tipos de motivaciones. Una es la motivación para aprender (que ya hemos visto) y la otra es la motivación para hacer.

Mandar mensaje de texto mientras manejamos es peligroso. ¿Por qué la genta hace cosas que saben que son malas ideas? No es porque no sean inteligentes. Frecuentemente es porque el jinete sabe y el elefante es el que hace.


Supongamos que de cada 10 personas que mandan mensajes de texto mientras manejan hay un accidente. En la tabla anterior ambos conductores están aprendiendo de la experiencia pero la lección que está aprendiendo el conductor número 2 es que mandar mensajes de texto mientras maneja está bien (mire toda la experiencia que lo confirma) hasta que no está bien.
Es por esto que las personas tienen dificultades con actividades cuya acción es ahora pero la consecuencia es a largo plazo. El elefante es una criatura de la inmediatez.


Actividades clásicas “Yo sé, pero…”




En estas actividades se le pide al elefante que sacrifique el presente para una ganancia en el futuro, pero el elefante sólo es persuadido por lo que está pasando ahora y por la experiencia de las consecuencias inmediatas.


El jinete sabe que existe una asociación con consecuencias en el futuro pero, sin importar las consecuencias, éstas son muy abstractas para influenciar al elefante. ¡Imagine al elefante de sus alumnos frente al teorema de Pitágoras!

Recuerde:
A. El cambio es duro. Todo lo que requiera un esfuerzo extra es más fácil si el elefante está de acuerdo. En especial, cambiar un patrón existente de conducta requiere un esfuerzo para el elefante porque él es una criatura de hábitos. Lo que quiere decir que si está acostumbrado a ir para la izquierda le costará un esfuerzo importante ir para la derecha.

B. Cada vez que un aprendiz cambia su conducta, esto es un proceso no un evento. Por lo tanto necesitará ser reforzado en el corto y en el largo plazo, ¡si no se retirarán, y olvidarán, del proceso!

C. Somos criaturas de hábito irritadas por la lenta pendiente de nuestra curva de aprendizaje.

Fuente: El ejemplo del del Jinete y el Elefente, proviene del libro Switch de Chip Heath & Dan Heath.


Dr. Roberto RoslerStaff Asociación Educar.
Médico Neurocirujano egresado con Diploma de Honor - Universidad de Buenos Aires.
Médico Asistente Extranjero de los Hospitales de Paris (Francia).
Médico neurocirujano del Servicio de Neurocirugía del Hospital Británico de Buenos Aires.
Profesor en temas referidos a neurofisiología y  neurociencias – Hospital Británico, Universidad de Buenos Aires (UBA), Hospital Italiano, Universidad Abierta Interamericana, Universidad Católica de Santiago del Estero.
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